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Descripción
Por fortuna se equivocó don Modesto Laza cuando, en 1932, vaticinó la muerte
de este bonito árbol, "por la guerra implacable que le hace el hombre", de
modo que aún hoy adorna los declives montañosos que bajan de la Maroma, por
el Salto del Caballo, en plena sierra Tejeda.
Es planta alpina que debió descender, en época glacial, en busca de mejores
condiciones climáticas. Alcanza los dos metros de altura; sus ramas son
mimbreñas, de color rojizo las más jóvenes; hojas casi redondas con bordes
dentados; flores agrupadas en ramilletes, de corola grande, con hasta 3
centímetros de diámetro, blanca, de pétalos estrechos. El fruto se parece a
un guisante negruzco con visos azulados.
Según Laza (Flórula farmacéutica malacitana), se utiliza el leño en
cocimiento para las afecciones de la vejiga; para rebajar la sangre, o sea,
como hipotensora, en Cataluña, Aragón y Valencia; y el fruto se utiliza como
expectorante y para mitigar la tos. |