Muere el actor Christopher Reeve, conocido por su interpretación de Superman
El parapléjico norteamericano, de 52 años, ha sufrido un ataque al corazón

 

Cristopher Reeve, el actor que encarnó al superhéroe del cómic Supermán en la gran pantalla, murió el domingo a los 52 años de edad por un fallo cardíaco, según anunció su portavoz a medios de comunicación estadounidenses.
Reeve quedó tetrapléjico hace nueve años cuando tuvo un accidente montando a caballo. Desde entonces, lideró alrededor de todo el mundo una campaña en defensa de nuevas formas de investigación científica en busca de soluciones a esta enfermedad.

Según su portavoz, Wesley Combs, Reeve falleció hacia las 17:30 horas en el Hospital Northern Westchester, donde había sido ingresado el sábado tras sufrir un paro cardíaco y entrar en coma. El célebre actor estuvo acompañado por su familia en el momento de su muerte.

"Reeve fue internado en el Hospital Northern Westchester en la noche del sábado y nunca recobró la conciencia. Su familia estuvo a su lado en el momento de su muerte", precisó. Por su parte su mujer, Dana Reeve, con quien se casó en 1992, quiso expresar en un comunicado "en nombre de toda la familia" su agradecimiento al hospital "por el excelente cuidado" que dieron a su marido y a "los millones de fans de todo el mundo que le apoyaron y quisieron durante todos estos años".

El actor tuvo un hijo con Dana, Will, el mismo año en que contrajeron matrimonio. Con su anterior esposa, Gae Exton, tuvo dos hijos a comienzos de los ochenta: Matthew y Alexandra. Padre de tres hijos, sufrió una doble fractura en las vértebras cervicales que le produjeron daños en la espina dorsal al caerse de un caballo en Virginia en 1995. Su tetraplejia no le impidió sin embargo volver a ponerse delante de las cámaras y seguir su carrera cinematográfica pese a que necesitaba asistencia mecánica para respirar.

Remake de 'La ventana indiscreta'

Tras quedar tetrapléjico continuó trabajando hasta 1998 principalmente en telefilmes, siendo protagonista del remake de 'La ventana indiscreta' de Alfred Hitchkock. Jason Kemp, el personaje que interpretó, también se movía en silla de ruedas. En 2001 rechazó interpretar a Mason Verger en la continuación de 'El silencio de los corderos', 'Hannibal', dirigida por Ridley Scott. Gary Oldman encarnaría a ese personaje.

Después de un largo parón, este año participó en el filme de ciencia ficción 'Replica', película que plantea dilemas sobre la frontera entre la ética y la ciencia a la hora de curar enfermedades. Defensor de la investigación con células madres embrionarias, criticó hace dos años al presidente George W. Bush y a los católicos de Estados Unidos, acusándoles de frenar las investigaciones en este campo.

Junto a su última esposa abrió el primer centro en Estados Unidos dedicado a la enseñanza para personas con parálisis, para que puedan vivir con mayor independencia. Conocido como el Centro de Investigación de la Parálisis de Christopher y Dana, está ubicado en Nueva Yersey.
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Biografía

Nacido el 25 de septiembre de 1952 en Nueva York, cuando tenía cuatro años sus padres, la periodista Barbara Johnson y el profesor y escritor Franklin Reeve, se divorciaron. Su madre se trasladó con sus hijos Christopher y Benjamin a Princeton, Nueva Yersey, y se casó con un banquero unos años después.

Tras graduarse en el instituto, Reeve estudió en Cornell University mientras trabajaba al mismo tiempo como actor profesional. En su último año en Cornell, fue uno de los dos alumnos seleccionados (Robin Williams fue el otro) para estudiar en la reputada escuela de interpretación New York's Juilliard School, bajo la tutela de John Houseman. Aunque Christopher es más conocido por su papel de Supermán, a quien dio vida por primera vez en 1978, su carrera artística abarcó un campo mucho más amplio.

Según contaba, para la caracterización de Supermán se basó en gran parte en la imagen de un joven Cary Grant. Reeve ha sido el actor más alto que ha interpretado al superhéroe (1,93 metros). Los otros intérpretes (televisivos) han sido Kirk Alyn, George Reeves, Dean Cain y Tom Welling.

Papeles rechazados

Reeve, que ganó 14 kilos para interpretar a Supermán, rechazó el papel principal de 'American Gigolo', película que protagonizó Richard Gere en 1980. Tuvo numerosas ofertas para interpretar papeles protagonistas, entre ellas el del filme 'Fuego en el cuerpo', que acabó interpretando William Hurt. También le ofrecieron los papeles principales de 'Perseguido' y 'Desafío Total', que finalmente cayeron en manos de Arnold Schwarzenegger. Prefirió rechazar estos papeles para hacer otros que representaran un reto mayor.

Su autobiografía 'Still Me', fue un bestseller. El título en inglés tiene doble sentido, ya que puede entenderse como 'Todavía Yo' o 'Yo quieto'. Como si de una premonición se tratase, uno de los últimos personajes a los que encarnó antes del fatal accidente iba en silla de ruedas, en la película 'Libre de sospecha', de 1995.

También por casualidades del destino, ese mismo año rodó un 'western' en el que interpretaba a un antiguo esclavo que negociaba con los indios la liberación de unas mujeres secuestradas a cambio de caballos.

DEBUT A LOS 10 AÑOS
Christopher Reeve nació el 25 de septiembre de 1952 en Nueva York, hijo de la periodista Barbara Johnson y el novelista Franklin Reeve, divorciados cuando el futuro actor tenía cuatro años. Christopher se mudó entonces junto a su hermano y su madre a Princeton (Nueva Jersey). Fue allí, en el teatro McCarter, donde se subió por primera vez a un escenario, a los 10 años. Reeve estudió en la Universidad Cornell, donde fue seleccionado junto a su amigo Robin Williams para entrar en la célebre Juilliard School of Performing Arts de Nueva York.
En 1974 participó en la teleserie Love of life y comenzó su carrera en los teatros de Broadway con un primer papel como nieto del personaje interpretado por Katharine Hepburn en A matter of gravity. Alerta roja: Neptuno hundido supuso su debut cinematográfico en 1978. Aquel mismo año, el director Richard Donner lo seleccionó entre 200 aspirantes para el papel de Superman. Comenzaba de este modo una exitosa serie que, a lo largo de cuatro entregas (los otros títulos llegaron en 1980, 1983 y 1987) convertiría a Reeve en una celebridad mundial.
En adelante, su nombre siempre iría asociado al atlético cuerpo que llenó la pantalla con una enorme S sobre el pecho, sobrevolando la ciudad en su lucha contra el mal. El actor intentó, sin embargo, zafarse de la sombra del personaje --"escapar a la capa", como él mismo solía decir--, e intervino por ello en un buen número de películas bien dispares.

MÁS PAPELES
Interpretó a un mutilado veterano de Vietnam en la obra Cinco de Julio, estrenada en Broadway en 1980, y a un aspirante a dramaturgo en el thriller La trampa de la muerte (1982). También trabajó en El aviador, Las bostonianas, Lo que queda del día y El pueblo de los malditos. Ya en silla de ruedas, dirigió Al caer la noche y volvió a ponerse frente a las cámaras en una adaptación televisiva de La ventana indiscreta (1998).

 

 

Still Me» (Sigo siendo yo),
titula "Superman" su autobiografía.
El actor destaca el papel decisivo de su mujer en su vida

El actor Christopher Reeve, conocido por su interpretación de «Superman» en el cine, deseó en diversas ocasiones no seguir viviendo tras sufrir una parálisis casi total en un accidente ecuestre en 1995, ante cuya gravedad su madre pidió a los médicos que le dejaran morir.

En su autobiografía titulada «Still Me» (Sigo siendo yo), que acaba de aparecer en las librerías de EE UU, el actor cuenta que su esposa, Dana Morosini, ha tenido una influencia decisiva para recuperar las ganas de vivir y luchar por su recuperación. Reeve escribe que en uno de los momentos de desesperación su esposa le salvó al decirle que apoyaría cualquier decisión que tomara, porque era su vida, y que estaría siempre a su lado y añadió: «Sigues siendo tú y te quiero».

El popular intérprete de «Superman» se partió las dos primeras vértebras cervicales al caer de cabeza cuando intentaba saltar un obstáculo con su caballo «Buck» en una competición en la localidad de Culpeper (Virginia) en mayo de 1995. En el libro describe con detalle la delicada intervenciór, quirúrgica que le practicaron en un hospital de Virginia y cómo los medicos lograron prácticamente volver a unir su cabeza al cuerpo. A causa de la lesión en la médula espinal, Reeve perdió toda movilidad corporal, aunque su cerebro no resultó afectado. Tres años después, ha logrado recuperar cierta movilidad en la cabeza, que ahora puede girar unos 70 grados hacia ambos lados.

Reconoce en su autobiografía que «volverse totalmente dependiente de otra gente requiere un terrible ajuste» y explica cómo un equipo permanente de enfermeras y ayudantes vigila a todas horas sus constantes vitales, se ocupan de los ejercicios de rehabilitación para que no se atrofien sus músculos y le trasladan a la silla de ruedas que maneja soplando aire a través de un tubo. Uno de los ejercicios diarios consiste en respirar durante más de una hora sin la ayuda del ventilador que desde el accidente impulsa aire a sus pulmones a través de un orificio praticado en tráquea.

Reconoce la gran dificultad de ser totalmente dependiente

El actor relata que en varias ocasiones estuvo a punto de morir, al desconectarse el tubo por el que recibe el aire y no poder pedir ayuda, y a causa de la reacción que le produjo un fuerte medicamento que le suministraron para tratar de conseguir algún progreso en su estado. A sus 45 años, después de conocer el éxito que conlleva ser una celebridad de Hollywood y haber practicado todo tipo de deportes, Reeve describe lo difícil que le resultó asumir que era un paralítico.

Siempre con esperanza

Asumir la dependencia para progresar

«Aceptar tu condíción es un paso esencial, y el primero que tienes que dar, en el proceso de rehabilitación», y explica que en sus sueños nunca aparece en silla de ruedas, lo que, según él, es una muestra de su fuerte convicción de que algún día recuperará la movilidad. En los últimos años ha participado en numerosos actos benéficos y en reuniones con políticos reclamando más atención hacia los afectados por lesiones en la médula espinal, y a través de la Fundación Christopher Reeve recauda fondos para investigar tratamientos que permitan algún día curar la tetraplejia. «Las compañías de seguros ganaron en este país el pasado año 780.000 millones de dólares pero no contribuyen en nada a la investigación», denunciaba en una entrevista el viernes pasado en el espacio «20/20» de la cadena ABC. En el programa, acompañado por su esposa y sus tres hijos, reiteró con voz clara y pausada sus esperanzas de que en un plazo relativamente corto la investigación avance en el tratamiento de enfermos como él.

 

BIOGRAFÍA

Christopher Reeve, un modelo de superación

Pocos actores han demostrado en su vida las cualidades de las que hacen gala en la mayoría de sus películas. Christopher Reeve, que se hizo famoso mundialmente en los años 80 tras su interpretación de ‘Supermán’ ha hecho honor al personaje que le dio a conocer como intérprete. Tras un grave accidente hípico en 1995, quedó postrado en una silla de ruedas, sin poder mover su cuerpo de cuello para abajo. Desde entonces no ha dejado de luchar contra su minusvalía y en defensa de la investigación científica


 

Pocos meses después de sufrir el accidente que le ha dejado postrado en una silla de ruedas, Christopher Reeve concedió una entrevista a la cadena de televisión americana ABC. El actor apareció en la pantalla ante millones de telespectadores conmocionados por lo que había ocurrido. Con semblante sereno y optimista afirmó: “Es muy posible que vuelva a andar, aunque sea dentro de 10 ó 15 años”. Desde entonces, el Supermán de los minusválidos, como le llaman algunos, no ha dejado de luchar.

 

Christopher Reeve nació en Nueva York en 1952. Hijo de un profesor de Universidad y de una periodista, siempre mostró una predilección por la actuación. Estudió arte dramático y debutó en 1976 con la actriz Katherine Hepburn. El papel que le lanzó a la fama fue el del superhéroe más famoso de todos los tiempos, Supermán, que interpretó en cuatro películas.

 

Desde entonces nunca le faltaron las ofertas de trabajo, aunque muy pocas le atraían pues la mayoría pretendían encasillarle en el papel de héroe de acción: “Quiero ser un actor y no correr de un lado a otro con una ametralladora”, repetía una y otra vez.

 

Buscó personajes en los que pudiera demostrar sus dotes y ocultar su imponente físico de 1,92 centímetros. Así, fue un homosexual con problemas psicológicos en La trama de la muerte (1981) y sacerdote corrupto en Monseñor (1982). Pero tras el fracaso de la comedia Interferencias (1988) dejó el cine y se pasó a la televisión y el teatro.

 

Su vida cambió en 1995. El actor siempre había destacado como deportista; practicaba submarinismo, esquí y equitación. En el mes de mayo de ese año participaba en una competición hípica cuando su caballo paró en seco ante un obstáculo. Sus manos quedaron atrapadas en las bridas y no pudo evitar el impacto de su cabeza contra el suelo. La caída le provocó la fractura de las dos primeras vértebras cervicales y le traumatizó gravemente la médula espinal. El actor, sometido a ventilación mecánica, no podía mover su cuerpo desde el cuello para abajo.

 

Desde entonces, su afán de superación le ha llevado a convertirse en una de las personas más admiradas en todo el mundo. Un año después del accidente creó la Fundación Christopher Reeve, con el fin de atraer fondos de científicos, estrellas del cine y políticos, que se ha convertido en un auténtico grupo de presión en su país. Y desde el punto de vista personal, el actor ha mejorado año tras año. Cada vez presenta mayor sensibilidad, movilidad y capacidad respiratoria. Todo un ejemplo.

Investigación

LUCHA CONTINUA. Christopher Reeve es un firme defensor de los estudios con células madre para el tratamientos de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer. Incluso en el año 2000, el actor compareció ante un subcomité del Senado estadounidense para defender estas investigaciones.

LEGISLACIÓN. También tiene un frente abierto en el ámbito legislativo. El Congreso de su país está pendiente de aprobar la Christopher Reeve Paralysis Act, una ley presentada el pasado año con la que busca promover la investigación sobre regeneración medular y programas de apoyo a las personas con parálisis y otras discapacidades.

DEMANDA. En el año 2001 el actor, junto a otros siete científicos, presentaron una demanda contra el gobierno Bush por detener la investigación de células madre, al no destinar fondos para este fin.

PREMIO. El pasado mes de septiembre, Christopher Reeve ganó el premio Lasker 2003 al Servicio Público, conocido como el Nobel americano. El jurado le concedió el galardón por haber transformado su tragedia personal en un servicio público y por haber promovido la investigación dirigida a una amplia gama de enfermedades.

 

El apoyo de su familia

Christopher Reeve destaca el incondicional apoyo de su familia, que le ha permitido seguir adelante y le ha dado fuerza para luchar contra su minusvalía. El actor ha declarado que en los primeros momentos tras su caída, al verse tetrapléjico y con respiración asistida, tuvo deseos de morir. “Pero cuando entraron mis hijos y mi mujer en la habitación del hospital y ví lo mucho que me necesitaban y me querían, esos pensamientos se desvanecieron”. En la imagen, Reeve junto a su mujer Dana, durante la presentación de su biografía ‘Still me’.

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